Don Quijote de la Mancha Ilustrado por Gustavo Doré en Español

Via: scribd.com

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Don Quijote con Ilustraciones de Doré (Español) – Parte I – Parte II

Don Quijote de la Mancha con Ilustraciones de Doré

Hoy quiero dejar un clásico de la literatura, que no se encuentra en español con estas ilustraciones por ninguna parte de internet.

Lo dejo gratis para que lo descarguen.

Links de Descarga:

Parte I

Parte II

La Cobardía

Me permitiré aquí, traer una versión muy particular de lo que es la cobardía

No se trata de un defecto en la personalidad de un individuo que lo lleva a adoptar actitudes bochornosas y reprochables frente a ciertas situaciones, como se intenta .inculcar en la mayor parte de las sociedades, por no decir en todas La cobardía es un sentimiento que vive el individuo, de acuerdo a su lista de juicio de valoración y comportamiento adecuados, que fue construyendo a lo largo de su vida y que como ya hemos visto, recibe las influencias de la sociedad donde vive.

Este sentimiento torturará a la persona si es por ella concientizado. Caso contrario, su subconsciente se encargará de alojarlo en su interior, pero continuará estando allí .y mientras lo esté, la víctima que lo padece, de una forma u otra, sufrirá Pero en realidad, se trata de un sustantivo abstracto e inexistente, hasta el momento en que el individuo le da vida. Éste no será cobarde porque lo determinan los demás. Tampoco lo será por haber tomado una actitud determinada frente al hecho en cuestión. Solamente lo será si él mismo esta convencido de ello

Un soldado no es cobarde porque sienta temor a morir enfrentando al enemigo para defender su patria. Y tampoco será cobarde si en virtud de tal temor escapa del frente de ataque defendiendo su vida ante todo, acto natural en cualquier ser viviente. Tampoco será un héroe quien decida arriesgar su propia vida en defensa …de Los héroes y los cobardes no existen. Por supuesto que, si desde que la especie humana lo es, existe y ha existido siempre un pequeño grupo de individuos que ha sabido inventar e inculcar ambos conceptos a las mayorías por obvias razones de propia conveniencia, es fácil llegar a la conclusión de que esta situación continuará por los tiempos de los tiempos, pues es la forma más práctica que encuentran los poderosos de prolongar la seguridad y bienestar de sus vidas y los suyos, a expensas del riesgo asumido por los demás. Aparecen a veces, aquí y allá, .excepciones a la regla, como ocurre con todas las cosas

Este tipo de situación, la sensación de sentirse "un cobarde" puede darse en cualquier ámbito de nuestras vidas. No sólo le puede tocar al joven enrolado en las filas de un ejército. A quien ha sido víctima de un robo a punta de pistola y ha visto morir a un ser querido en el atraco, quizás le resulte difícil no sentirse culpable de haber actuado con cobardía y no haber impedido el hecho infructuoso. Aunque su sensación sea equivocada, su sentimiento es genuino. Sólo el propio individuo tendrá la posibilidad si quiere, de darse cuenta que todo ser humano tiene derecho a proteger y defender su vida ante todo. Esta es la idiosincrasia natural con la que nacemos y que nos permite aumentar las posibilidades de perpetuidad de la especie. Todo lo demás es creado y provocado en forma deliberada persiguiendo otros intereses, ajenos a la naturaleza de las .cosas y con la sola intención de manipular a quien se deje.

Fragmento extraido del libro: Recopilando Reflexiones – ¿Hacia dónde nos dirigimos?



El mal caracter…

Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su
padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la
paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las
semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio,
clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.
Descubrió que era más fácil controlar su carácter durante todo el día.
Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo
cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven
pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para
retirar de la puerta.
Su padre lo tomó de la mano y  lo llevó hasta la puerta.
Le dijo: “Has trabajado duro, hijo mío, pero
mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez
que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que
aquí ves”.
Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero el modo cómo se
lo digas lo devastará y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa
verbal es tan dañina como la ofensa física. Los amigos son joyas
preciosas. Nos hacen reír y nos animan a seguir adelante. Nos escuchan
con atención y siempre están dispuestos a abrirnos su corazón. Tenlo
siempre presente.


Reflexión

"El coraje no es la ausencia de temor, sino más bien considerar que aquello que deseamos alcanzar es mucho más importante que el temor que sentimos"

Y de eso se trata el amor.

De soltar los miedos y dejarlos ir para dar paso a todo aquello que anhelamos en la vida. Y para ir en busca de aquello que amamos es necesario estar abiertos a los cambios.

La vida es una eterna elección y los deseos más profundos que residen en nuestro corazón están allí para ser realizados.

Siempre se corre riesgos, pero es parte de esta historia que se llama vida.

No podemos evitar las penas o el dolor, si podemos evitar quedarnos atados a una pena.

Dolor es no haberlo intentado, la pena es no haber dejado todo lo que teníamos para dar en ese amor que profesamos.

Cuando amas verdaderamente a alguien puedes navegar lejos de tu puerto sin mirar lo que has dejado atrás porque lo que te espera allí, adelante es lo que te hará feliz y es lo que has elegido y por el cual estás dispuesto a jugarte, pero hay que amar profundamente para darse por entero .

Y cuando uno ama, se ama a la vida y esa vida se expresa en cada sonrisa que nos regalan, en la calidez que nos brindan esos brazos en un abrazo profundo.

La vida se expresa en el ser que amamos y está allí esperándonos para que la exploremos, para que la hagamos parte de nuestros sueños, para descubrirla y amarla tal cual es.

No importa cuanto caminamos, importa si al caminar dejamos huellas profundas de amor en el otro.

Jugarse por aquello que amamos nos dignifica la vida, el amor nos dignifica, el amor nos hace íntegros y que lindo es sentirse vulnerable cuando uno ama…. porque entonces quiere decir que soltaste tus velas y te entregaste en cuerpo y alma, te despojaste de tus miedos y abrazaste al amor.

Cuando amas… entonces ríes, entonces anhelas, abrazas a la vida, también lloras, lloras ausencias, lloras caricias, lloran tus necesidades, necesidad de ver, de sentir, de estar con el otro.

Se llora amor porque el amor lo abarca todo, aún el dolor más profundo encierra en si un amor muy profundo.

No duele lo que se pierde si antes no lo has amado.

De eso se trata la vida, de vivir en plenitud cada sentir, de no ser meros espectadores sino de ser protagonistas de aquello que hemos elegido amar.

Y se corren riesgos, pero vale la pena haberlos corrido si al mirar atrás ves dos pares de huellas que hicieron camino al andar, y sentirás plenitud al saber que has amado y te han amado.

Autor Desconocido

Amarse con los ojos Abiertos. Bucay. Salinas.

BAILEMOS. TANGO MI VIDA

La decisión ya estaba tomada: iba a aprender a bailar tango. Es más tenía que aprender a bailar tango. Y esta vez sí que iba a poner todo el empeño escatimado en tantos años de infructuosos intentos (desde los primeros balbuceos con mi padre, hasta aquellas tentativas fugaces, pero llena de vana ilusión, emprendida con la ayuda de abnegados “voluntarios” que alguna vez encontré en el camino). Y como esta vez estaba realmente dispuesta a llegar hasta el final, lo primero que tenía que hacer era tomar clases como Dios manda (es decir con profesor y todo): Así que llena de buena voluntad, encaramada a mis zapatos de tacón, embutida en una falda acorde a las circunstancias y con la mejor de mis sonrisas en el rostro, me planté en aquella sala de baile que tanto me habían recomendado mis amigas.
Pero claro, como es imposible tanta dicha, como tanta perfección nos está prohibida….como siempre…faltaba algo. Miré, remiré y por más que busqué, me encontré de nuevo con la eterna verdad delante de mis narices: solo había 4 hombres para 25 mujeres.
Con todo y con eso no estaba dispuesta a que mi voluntad se viera vencida una vez más. Y me lancé a la pista dispuesta a arrebatarle a cualquiera de las otras 24 mujeres alguno de las 4 codiciadas presas.
Sin embargo, a pesar de mi buena voluntad y a la mejor de mis sonrisas, en un ahora sólo pude capturar a un compañero, y por 5 minutos. A aquel paso, ni en dos años aprendería una sola figura (si es que antes no aparecían por las pista nuevas competidoras) Fue entonces cuando la luz se hizo en mi cabeza y lo vi todo con mucha más claridad: ¡para algo se tiene un marido!
Y luego de poner en juego mis mejores y más elaboradas maniobras de manipuloseducción, conseguí arrastrarlo a la clase. Lo mejor y más increíble de todo… es que ¡¡le gustó!!

CLASE 1
– Lo primero que vamos a aprender del tango es el abrazo -dijo Julio Horacio Martines, el profesor.
Yo pensé que esto no tendría mucha ciencia, porque abrazarse es algo que todos hacemos habitualmente, de una manera espontánea, qué sé yo… natural, sin aprendizaje previo. Pero no. Al parecer, detrás del abrazo en el tango se esconde algo bastante más complicado.
– En el tango los cuerpos tiene que armar un circuito de tensiones encontradas. El brazo debe estar firme, pero sin empujar. Las piernas en contacto, pero sin asfixiarse ni impedirse el movimiento. Tengan ustedes en cuenta que en este baile el equilibrio no está en cada uno, sino en el centro se los dos, y si no se entienden pueden desestabilizarse. Tienen que aprender a comunicarse para poder disfrutarlo juntos.
Entonces Alberto, .mi marido, me tomó en sus brazos, juntas las piernas, con una mano sujetándome de la cintura y con la otra, arriba y firme, para que me sirviera de apoyo. Hasta aquí toco bien., en teoría, si no fuese porque su mano en la cintura, me tenía suspendida en el aire, sus piernas juntas, no me dejaban mover, y su mano firme… era tan firme que me atenazaba los dedos,
– Tu mano debe ofrecer resistencia, de lo contrario te sentís empujada, No se puede bailar con un flan aunque tenga forma de mujer.
Me había llamado flan con forma de mujer. Eso fue lo que dijo….. y ahí terminó la clase.

CLASE 2
– Hoy aprenderemos el paso básico, que son ocho compases. ¿Ven? Uno, dos, tres, cuatro cinco…, y en el quinto la mujer debe tener el peso del cuerpo en el pie derecho y entonces, con ese mismo pie y cambiando el peso, ella sale hacia atrás y seguimos, seis ,siete y ocho… ¿Entendieron?
Dijimos que si (no sin ciertos reparos) y empezamos a bailar: uno, dos, tres, cuatro, cinco….uno, dos, tres, cuatro, cinco… uno, dos, tres, cuatro, cinco….¡NADA! no había manera. Alberto estaba empeñado en que yo hiciera el sexto con el pie izquierdo, pero no quería entender que lo tenía cruzado por delante.
– ¡ Me estás atropellando ¡
– No, sos vos que no retrocedés
– Pero ¿cómo querés que retroceda si tengo el pie en el aire?
– Pues las demás lo hacen…
– Las demás lo hacen porque los demás lo marcan bien.
– iAlberto! – se acercó el profesor – tenés que tener en cuenta donde tiene ella el peso del cuerpo. Si no lo hacés, ella no puede salir. Mirá: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho. ¿Viste?
¡Qué lindo era bailar con alguien que me entendía! Reconocí que con Alberto me sentía impotente. Me echaba a mí la culpa de sus limitaciones y no quería darse cuenta de que era totalmente imposible seguirlo.

CLASE 3
– Hoy trabajaremos las articulaciones del paso básico. En el ocho hay dos tiempos, uno de entrada y uno de salida, tanto en el hombre como en la mujer. Son alrededor de la pareja. El hombre puede optar por solo darle el espacio o acompañar su movimiento… Por fin había llegado lo que estaba esperando, hacer esos firuletes tan lindos, tan elegantes, tan sensuales… Salgo, entro, salgo… ¿Qué pasa? De pronto estamos haciendo fuerza por no caemos, a cuatro metros uno del otro y a leguas de la elegancia y sensualidad soñadas…
– ¡¿Qué están haciendo?! -se acerca Julio desorbitado -, queremos bailar tango y están haciendo un lucha de sumo. Alberto vení. Ahora yo tomaré el lugar de tu pareja y te muestro qué hacés. ¿Ves?
Si vos no me das espacio suficiente yo me lo voy a tomar de todos modos, aunque sea alejándome….

CLASE 4
Aunque ya más o menos podemos movernos juntos, todavía nos cuesta mucho sincronizarnos. Después de haber trabajado con la pausa hemos conseguido bailar un poco seguido, pero tras unos pasos engarzados a duras penas, me vuelvo a tropezar con sus pies (o quizás sea él quien tropieza, yo ya no lo sé). Sea como fuere, Alberto me acusa de no escuchar lo que me dice, de bailar sola. Yo le repito que no sé que es lo que quiere que haga…. pero parece que él tampoco entiende.
De nuevo Julio se acerca a nosotros (¿es que no hay más parejas en la sala que bailen mal?
Alberto, si querés decirle algo, primero tenés que contactar, llamar su atención, de lo contrario la invadís, la sorprendés y en esa incertidumbre no te va a entender. Llevemos esto al baile. ¡Mirá! Primero buscás su pie, la detenés y luego hacés el movimiento. Si antes no conectás será difícil que ella adivine que querés comunicarte. Como cuando querés hablarle: primero la llamás, y cuando ves que ella te escucha, hablás, de lo contrario antes o después tendrás que gritar. Esto es lo mismo. Y vos (a mí) tené en cuenta que cuando te llama tenés que detenerte y escucharlo, si no, para que lo escuches te va a gritar. Y si están bailando, te va a golpear. Lo voy a mostrar. Acerco mi pie al suyo; ella se detiene para escuchar, hago el movimiento y espero que ella me conteste. No lo olviden, al bailar están dialogando, nunca imponiendo. Uno habla y después de escuchar el otro contesta. Atención solo después de escuchar. Porque en el tango, como en la vida, si no me tomo el trabajo de escuchar, voy a presuponer que sé lo que me van a decir, y nunca contestaré al otro. Sí, acaso, contestaré a mis suposiciones, pero nunca al otro. Así, el diálogo real deja de existir y se convierte en monólogo. Esto es lo que están haciendo, y esto no es bailar tango, que es una danza de pareja en la que cada uno improvisa de acuerdo al movimiento del otro.

CLASE 5

Hoy no tengo ganas de ir a clase; en realidad no tengo ganas de ir a ninguna parte. Yo no entiendo que está pasando, pero siento que mi pareja se acaba. Desde hace un tiempo discutimos por todo y no hay manera de poder hablar de lo que pasa. Son infinitos los reproches mutuos que impiden el diálogo. Es como si habláramos distintos idiomas y una dolorosa distancia, mezcla de rencor e indiferencia, se está clavando entre nosotros.
Este silencio, no sé como ni cuando empezó, pero crece cada vez más y parece imposible detenerlo. Nunca pensé que después de tanto tiempo de complicidad y cercanía llegaría el momento en que aún estando juntos no nos pudiésemos encontrar.
Mejor me cambio de ropa y voy a clase, porque con darle vueltas en la cabeza no gano nada y si nos quedamos solos en casa la distancia se hace insoportable.
“Hoy no vamos a prender ningún paso nuevo. Creo que es importante que sepan qué están haciendo. Si no entienden qué es bailar tango, si no entienden su sentido, podrán hacer los pasos, pero nunca van a bailar tango. El tango es una danza de pareja abrazada con un abrazo que es contención, no estrujamiento. Abrazar es dar con los brazos abiertos y el que da con los brazos abiertos recibe con todo el cuerpo. Así unidos, los dos integrantes se desplazan por el espacio; pero no es un espacio cualquiera. Al contrario es un espacio creado por los dos. Como dicen los Dinze: “el tango niega las matemáticas porque uno más uno no son dos sino uno, que es la pareja, o son tres, porque son ella, él y un tercer volumen” Uno o tres, ¡pero nunca dos!
Es un verdadero diálogo corporal y amoroso, donde los dos manejan la autodeterminación y donde también hay momentos de silencio, un silencio necesariamente forma parte del diálogo, que lo enriquece si quieren, pero nunca lo anula. Este diálogo, los dos pueden proponer, porque aunque uno tome la iniciativa del primer movimiento, de acuerdo a como sea la respuesta, ya sea por velocidad, amplitud o dirección, es el siguiente movimiento. Por eso hay que aprender a vivir del error como posibilidad de enriquecimiento.
Si esto no hubiese sido así, el tango no existiría. No deben enojarse ante un fallo, busquen el contacto con el otro e intenten crear juntos. Finalmente el tango también es una forma de autoconocimiento, porque así como en nuestra vida de relación, ya sea como amigo, amante, padre, conozco mi calidad de tal a partir del otro, en el tango puedo ser un protector o un protegido, un dominado o un dominador, puedo ser infinitamente tierno, violento o tal vez la mezcla de todo eso, y mi pareja está allí para mostrármelo. Esto que planteo no es fácil, pero solo cuando lo entiendan podrán bailar, y además, de una manera distinta cada día: a veces con violencia, otras con ternura, otras en verdadero éxtasis, pero seguro no interrumpirán la danza.”
Mientras volvíamos caminando a casa, las palabras de Julio retumbaban dentro de mí. Era como si las frases hubiesen tomado forma corporal y danzasen en mi cabeza, ocupándola, ordenándose, tomando armonía y sentido:
“El abrazo es contención no estrujamiento….tomen el error como posibilidad……..si no le doy el espacio él se lo va a tomar…..mi pareja está allí para mostrarme cómo soy……. El encuentro es diálogo, no imposición; el diálogo es escuchar al otro, no suponer; el abrazo es dar espacio, no atrapar; el tango es dialogar………dialogar.…..dialogar”

Hoy releo estos viejos apuntes. Los encontré en el cajón de una cómoda que había quedado en el sótano después de la mudanza. ¡Cuánto tiempo ha pasado! ¿Diez años? Sí, creo que sí. En aquella época cumplíamos a duras penas dos años de casados y ya llevábamos juntos como 12. La crisis pasó y efectivamente los dos tuvimos que aprender a vivir juntos, así como aprendimos a bailar tango.
Mientras leo estoy escuchando música y Alberto está terminando de arreglar el jardín. Por cierto ya terminó, veo que entra.
Está sonando Danzarín
Es el tango que más nos gusta bailar.
– ¿Qué estás haciendo? Le digo
– Estoy pensando que tengo muchas ganas de abrazarte……¿Nos bailamos un tanguito, mi vida?